viernes, 24 de abril de 2009

Muerto. O solo vivo?

Crueldad… de veras, antes sabíamos su significado.

Felicidad, de verdad que todos la hemos saboreado

yo pertetro, intrpretando y apostado cada dia, por un dia mas...

Pero mis fuerzas merman y estoy ahorcado.

La carestia no ayuda a utilizar los platos.

Tengo cuentas que pagar.

Le debo mi ser a la fuerza, le debo mi astucia a la maldad; incluso le debo a la muerte…

haciedo cuentas me fio un tiempo de más

quedandose con algo nuestro, como aval.

Que puedo y que no debo evitar…

La frente en alto.

lo que no sepas perder solo, no lo vas aprender con llorar.

Si mi ser nunca fue suficiente

la vida es un rechazo que deberia abrazar y no quiero.

Mi rebeldia supera ese veneno, si tu tienes miedo. yo nado con ello

Un sello? Malditos todos?

sera que la suciedad golpea mostrandote en un atropello en miles de modos

Si asi deba en mis aposentos moriré solo

Luchando por este bello dia y recordando ese tiempo

que pudo haber sido parte de mi vida

Heredare todo a la fuerza y astucia

por que al pecar tambien evito pagar impuestos

ahorcado como siempre hasta los huesos

pagare lo que debo a la muerte y te espero.

quiza tomemos un capuchino, riendonos de aquellos freneticos momentos...

PRO liFE

1 comentario:

  1. .. hola.!

    qé puedo decir.?
    la vida es ironía..
    a veces nos cobra lo qe
    no tenemos.. ii nos da de
    más lo qe nos sobra..

    qé nos qeda.?
    creo qe respirar.

    tHe tRiCk iS tO KeEp bReAtHiNg.!

    ResponderEliminar

Otra vez silencio, otra vez no hablas.
Supongo que es el sacrificio aun estando
Conmigo en cabalas
Contrajo con el trabajo y esperar garantiza
Mi coartada
Como un sello postal que regresa intacto al
Remitente
Tan apagado esta todo
Que todo muestra una muerte Inminente
En lo que creí ferviente
Como un maese piensa en silencio
De habitación a habitación
El porte aun impecable lo destruye
Mi propia actuación de melodrama
Por dentro con la duda implacable
Esperar no morir
Y servir alimento con palabras
Mientras gozas frases envenenadas
De su dulce mandrágora.